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11.11.12

El 8N en MdQ

Estuve ahí. La concentración de ciudadamos fue multitudinaria, no hay dudas. No me atrevo a arriesgar una cifra, ya que cualquiera fuera seguro estaría equivocada. Pero marcaron presencia, nadie lo puede negar. Llegaron de todos lados, con reclamos varios -algunos reiterados-, con mayores y menores argumentos "válidos" -si se permite el juicio de valor-. El 8N, fomentado por los medios independientes y algunos sectores de la política nacional, será recordado.

Hasta hubo lugar, entre todos los reclamos al Poder Ejecutivo nacional de Cristina Fernández de Kirchner, para dedicarle una pancarta al intendente de General Pueyrredón Gustavo Pulti. En este sentido, y como una de las voces de los manifestantes, hablé con Osvaldo. Las declaraciones estarán en el blog de Sin Antecedentes.









Imágenes propias, con el Moto Defy+.

31.8.10

"No hay peor fascista que un burgués asustado" (Bertold Brecht)

La inseguridad es un oscuro territorio sin límites definidos y continuamente amplificada por los medios masivos de comunicación, que gustan encabezar sus titulares con el rojo más sanguinario. La mayor parte de la población sólo se informa a través de ellos, sin tener en cuenta que los medios gestionan el protagonismo de las noticias al ritmo de las contiendas políticas o de los intereses económicos de los grupos de turno . Es así como la necesidad de ejercer un mayor control social se refleja en el espectro mediático corporizándose en la proyección de imágenes y hechos que profundizan el terror social. Un terror que podemos calificar de incierto y que en cada período histórico ha encontrado distintos chivos expiatorios.  
Hoy, los discursos que señalan a los supuestos responsables de “la inseguridad”, lo hacen desde una prédica racista, clasista y discriminatoria igualando pobreza con delincuencia.
El protagonismo de la clase media en el sostenimiento y propagación de este discurso es innegable. Este sector social, cuya definición no estaría acotada sólo a categorías económicas sino que también se enraíza a toda una forma de ser, pensar, sentir respecto al mundo y a los demás; ha presionado para que se efectúen cambios en el régimen judicial, decretando que   solo con cárcel, mano dura y represión se podrá acabar con “la inseguridad”. Este discurso, que ha probado ser marcadamente ineficaz en la lucha contra el delito, opera eficazmente para justificar el gatillo fácil, la coacción por portación de cara o color de piel, y la persecución a los sectores ya de por si castigados por la falta de trabajo, vivienda, educación o salud.

La clase media está asustada, le aterra pensar que podría perder los objetos que con tanto esfuerzo consiguió y, con ello, el status que le brindan. Es esta “seguridad de los objetos” la que le otorga una identidad definible y destacable por encima de otros. Por eso la pobreza es la cristalización de su amenaza mas próxima, no sólo por encarnar la posible pérdida de bienes sino también de lugares sociales. El medio pelo desprecia la “chusma” y el mercado la responsabiliza de su situación, adjudicándole un fracaso que en realidad proviene de las inequidades desatadas por el neoliberalismo . Para todos, la clave del éxito consiste en alcanzar los ideales de éxito, belleza y felicidad que ofrece el mercado a través de la publicidad. De esta manera el hedonismo más básico no se basa en la diferenciación (aunque predique lo contrario) sino en la masificación de una subjetividad tilinga y consumista que en su derrotero se cree única.


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